EL maestro dicen que es una especie en extinción. No es verdad. Todos los años unos cuantos cientos de chicos y chicas opositan con la esperanza y la ilusión de trabajar con "esos pequeños bajitos".
Ciertamente, ser maestro puede llegar a ser una ocupación que realice como persona. Pero también puede ser un suplicio.
martes 27 de noviembre de 2007
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